


Jamones Masán, dedicada a la elaboración y comercialización de embutidos ibéricos con las marcas propias Masán, Matorral y Hozador, así como blancas para la gran distribución, ha invertido dos millones de euros en ampliar sus instalaciones de Zarátamo, con una nueva planta de 3.000 metros cuadrados, que se adecuará por fases conforme a las demandas del mercado.
En la primera se está habilitando una sala de 600 metros cuadrados para potenciar el fileteado de embutidos, otros 100 metros cuadrados para una cámara de frío y un aula de enseñanza de 150 metros cuadrados.
La firma Vizcaína, con una plantilla de 30 profesionales y 8.500 metros cuadrados de instalaciones, prevé cerrar el año con un aumento del 10% en la producción, que rondará las 600 toneladas, sin embargo, los ingresos caerán en un 10%, hasta los 8,5 millones de euros, debibo a la crisis, que también afecta al negocio de los embutidos ibéricos.
Jamones Masán, potenciará en estas instalaciones el nuevo formato de sobre individual de 50 gramos, cuyo desarrollo posibilitará futuros aumentos de plantilla y que se une al tradicional formato de 125 gramos.
La gran distribución, donde destacan Eroski, El Corte Inglés y Sabeco, son los principales clientes, junto con el comercio minorista especializado, y que se complementan con el canal de la hostelería y la exportación a países como Francia, Bélgica y Alemania. Además proyecta para entrar, a medio plazo, en el mercado japonés.
Jamones Masán, que cuenta con el certificado de calidad ISO 9002, contempla implantar el próximo año los certificados medioambientales ISO 14000 y de seguridad alimentaria IFS. Por otra parte, la firma vizcaína está trabajando con el centro tecnológico Azti-Tecnalia para elaborar un aglutinante con residuos de jamón, especialmente con las puntas, para generar mayor valor añadido alimentario.
