



Los jamones y las paletas, una vez se hayan separado del animal y se hayan recortado – eliminar parte del tocino, darle la forma y realizar el corte en V característico – se ponen en contacto con la sal.
Este actúa como conservante natural y la misión es que penetre en el interior de la pieza, contribuyendo también al desarrollo del color y el aroma. Se introducen en cámaras, a temperatura muy baja y con una humedad que ronda el 90%, tantos días como kilogramos pese la pieza.
Transcurrido este periodo se procede a un periodo de asentamientos a temperaturas algo más altas que las cámaras de salado pero bajando la humedad progresivamente. La estancia será de dos a tres meses y se consigue que la sal se distribuya por toda la pieza.
