



Se utilizan los magros del Cerdo Ibérico, que al tener grasa infiltrada, al madurar con el adobo de pimentón, ajo y algún aglutinante, se consigue un producto suave y untuoso, muy rico de sabor.
En tripa cular se consigue una curación uniforme y lo mantenemos todo el año.
Las piezas curadas pesan entre 1 y 1,400 kg.
Se consume a temperatura ambiente y cortado al gusto de cada uno.
